¿Cuánto cuesta no tener proyecto hidráulico?
Ampliar una tubería un 20% al inicio, o pagar diez veces esa diferencia después. Puesto así nadie dudaría. El problema es que la decisión cara no se toma de golpe: se toma por omisión, cuando nadie está mirando la etapa que todavía no existe.
Una línea que se quedó corta por una etapa
Hace un tiempo nos contrataron para el proyecto ejecutivo de la segunda etapa de un fraccionamiento que se desarrollaba por fases. La primera etapa ya estaba construida y funcionando: tenía una línea de alejamiento pluvial que descargaba por gravedad a la red existente. Para esa etapa, un acierto: drenó, entregó, sin problema.
El detalle apareció al desarrollar el proyecto de la segunda etapa, justo al lado. Esa línea de alejamiento no la había contemplado: no tenía capacidad para el caudal adicional, y el nivel de descarga tampoco era suficiente para que pudiéramos realizar la descarga por gravedad hacia esa línea. Con la primera etapa ya en el terreno, la única solución técnicamente viable que quedaba era bombear todo el caudal de la segunda etapa.
Y bombear no es una solución, es una cuota de por vida. Es consumo eléctrico corriendo todos los días, mantenimiento de equipos, refacciones y un punto de falla permanente para agua que —de haberse previsto— se habría ido sola, por gravedad, sin gastar un peso en electricidad.
Por qué costó diez veces más, no un 20% más
Aquí está lo que rara vez se calcula. Dimensionar esa línea desde la etapa 1 para servir a las dos fases habría costado quizá un 20% más en ese tramo. No hacerlo terminó costando alrededor de diez veces esa diferencia, porque la solución no fue una sola pieza:
- Un equipo de bombeo, que no es barato ni de comprar ni de operar.
- Un tanque de tormenta más grande del que se había previsto.
- Un entronque nuevo a la red.
- Y una segunda etapa que se volvió mucho más complicada —la fase que "debía" ser la fácil.
Ninguno de esos costos estaba en la previsión original del desarrollo. Aparecieron al momento de proyectar la segunda etapa, cuando la mejor opción —irse por gravedad— ya no estaba sobre la mesa: la primera etapa, ya construida, había cerrado esa puerta.
No fue un error del desarrollador: fue falta de previsión
Vale la pena decirlo claro, porque este caso es muy común: no hubo un error de nadie. La línea de la primera etapa se dimensionó para lo que existía en ese momento, y eso es perfectamente razonable.
Lo que faltó fue previsión de conjunto. Si desde la primera etapa se hubiera hecho un plan maestro hidráulico que mirara ambas fases juntas —y no cada una por separado—, esto se habría visto venir en el escritorio: la línea de alejamiento se habría dimensionado desde el inicio para el caudal de las dos etapas, y la segunda habría descargado por gravedad como la primera. Cuesta poco decidirlo sobre plano. Cuesta diez veces más cuando la primera etapa ya está en el terreno y la segunda ya no tiene de otra.
Es la misma lógica que ya aplicas en la estructura: nadie cuela las columnas de la torre 1 sin saber que va a haber una torre 2 al lado. Con el agua, esa previsión de conjunto se salta más seguido de lo que debería —y siempre se paga después.
¿Tu desarrollo va por etapas y la infraestructura hidráulica se está resolviendo fase por fase? Platicamos 20 minutos y te digo qué conviene dejar previsto desde el proyecto para no pagarlo diez veces después.
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